LOST comienza con la apertura de
un ojo; un ojo color verde cuya pupila experimenta una excelentísima miosis una
vez el párpado ya ha sido abierto. Pertenece a un hombre vestido de chaqueta y
corbata que yace tumbado en lo que parece ser una selva. Está solo. Mira a su
alrededor y lo único que ve es un labrador que, enseguida, se adentra en lo
profundo de un bosque. Este hombre, que parece que está en shock, se levanta y
comienza a andar, dejando tras de sí la selva y llegando a una playa. Un zapato
cuelga de un árbol.

La
playa está tranquila, pero pronto aprenderemos lo que acaba de ocurrir: un
avión se ha estrellado en una isla localizada en algún punto del Océano
Pacífico. Nuestro enchaquetado superviviente, del que pronto aprenderemos que
se llama Jack, enseguida comienza a ayudar a los heridos. Primero socorre a un
hombre atrapado bajo los escombros del avión para posteriormente atender a una
joven embarazada a la que dejará a cargo de un hombre de aspecto simpático y
apariencia sobrealimentada. Finalmente reanima a una mujer que estaba siendo
atendida de forma errónea por el prototipo de personaje del que muchas
adolescentes hormonadas se enamorarían. Jack tiene madera de héroe.
Tras
esa durísima actuación, se retira del fuselaje y procede a limpiarse una herida
localizada en la espalda. En este momento, una jovencita que se está frotando
las muñecas aparece en escena y ayuda al médico a suturar su herida.